Decálogo del Buen Instructor.
Ante la proximidad, detente, descansa, sabe esperar.
-Olvido de Si.
-Ministración, suministro.
-Cuidado de los hermanos hambrientos.
Un buen instructor, no buscará resaltar ante los de
menor condición, todos tenemos las mismas posibilidades de acuerdo a nuestras
capacidades, aquel que solo trata de
hacerse para sí, solo logrará verse como un tonto.
El servicio puro no trata de cambiar a los demás, el
Sabio solo observa y espera que si alguien desea alimentarse de su sabiduría,
venga y en silencio, deja penetrar su
corazón. El individuo común trata de
ganarse la confianza y el amor del sabio, el sabio sabe que él ya está en su
corazón y a su vez el otro en el suyo.
Todo el
tiempo el sabio trabaja, aun cuando parezca que está haciendo lo más tonto, el
sabio estará laborando en algún sitio de
su Ser todo corazón.
El disfrute del sabio
está en poder servir, el disfrute del tonto en ser servido, por eso el
sabio alimenta a sus hijos, los inspira, los capacita, los protege y se hace
uno con el otro y uno en el otro.
Para el sabio no hay disfraces, el sabio conoce la realidad del
universo y conspira con este para abrigar a sus hermanos y llevarlos hacia la
consciencia suprema del Ser y su propio Ser.
El sabio no conoce la fatiga, ni le preocupan los
obstáculos, el sabio por siempre descansa en el seno del Padre para desde allí
abrazar a sus hermanos.
El sabio no discute ante el tonto ni ante el
ilustre, su verdad es por siempre reconocida en su accionar de cada día. Sí
conoce el desencanto que produce el desaliento del hermano, pero el sabio
estará ahí para sostenerlo: él te sostendrá, él mismo se convertirá en tu
alimento, reforzando tu aliento, calmando tu fatiga.
Cuando el aprendiz camina con el sabio, son dos, cuando el sabio
camina con su pupilo, son Uno.
Para el sabio, el otro es tan solo una extensión de si mismo, una
parte de su propia memoria a recordar, a despertar. Concentrado, el sabio
encuentra a Dios en si mismo y en todas partes, partiendo siempre desde si, esa
extensión, porción, de elementos fluidos de su Ser...
El sabio ordena esto o aquello y esto es, todo Es. Su orden es
cósmico, su ordenar Divino, “Yo Soy” el Centro, el Punto de comienzo, el Final,
la Fuente, el Origen: “Yo Soy, Tú”.
Para el Sabio, el mundo se convierte en una pintura sin realizar, un
lienzo en blanco para ser llenado cada momento, a su propia voluntad, el sabio
crea su mundo, no solo para él, sino para todos, ese lienzo en blanco, pronto
se convertirá en un jardín multi- color, un cuento de hadas.
Para el pupilo, el sabio es un punto referente, pero
el sabio no dejará que el pupilo se aferre a él, pues el sabio sabe, que su
propia esencia está en él, todos parten de una misma Fuente y regresarán a
ella.
Tarde o
temprano, el pupilo deberá encontrarse con su propio mago interno, con su
propia sabiduria, amar ese ser y dejarse ser amado para juntos expresar en este
lienzo fresco del mundo, las maravillas multicolores que aguardan ser reveladas
en el arca corazón, del individuo que de buena voluntad elige hacerse uno con
ella.
“Yo Soy” -dice el mago- “aquí donde no has buscado, aquí soy yo, cuando
caminas por el mundo buscándome, te pierdes, pero está bien, ahora es tiempo de
que te concentres en ti mismo y veas, que la voz de lo que buscas, la misma voz
que te empuja, está aquí, aquí, donde ahora estoy. Yo, aunque tú creas que eres
ese montón de energía que llamas cuerpo, “Yo Soy”, aquí...
Pon tu dedo en tu pecho y di: Yo Soy. Es verdad.
“Yo Soy, ese Soy Yo”, “y no eso que tu memoria
externa ha dicho que eres. Vuelve tu mirada a Mi, tu Dios personal, aquí dentro
de tu templo podemos hablar en secreto, para luego en público, dar eso que se
transforma en recompensa, lo que das es tu recompensa, tu recompensa es poder
servir, ser un buen servidor...”
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“Escúchame y Sígueme. Olvídate de ti, recuérdame,
deja que Sea Yo, pues eso que llamas yo, no es tú: “Yo Soy.”
“En verdad te
digo, busca y me hallarás, allí donde las polillas no llegan, ni el óxido
corroe, Yo te creé para bien de todos, te conozco desde antes, pues desde
antes, yo te escogí, para que te levantes de entre los muertos. Al parecer, los
hombres creen que eligen a Dios, pero Yo te digo, Dios ya los acogió, el hombre
debe responder, el amor de Dios, es la única elección, Dios ama a todos, pero
no todos deciden amar a Dios. Búscame, si quieres la Verdad. Búscame, aquí
estoy. Yo Soy tu propio Creador, cuida ese templo, cuida tu alma, cuida. Los
buitres vuelan esperando que algún muerto caiga para comérselo, Vigila. Trae
mis hijos a Casa.”
Si alguna vez muchos cayeron y muchos arrastraron a
otros muchos, de cada uno, por cada uno, cada quien debe tomar como suyo a su
hermano y traerlo de vuelta.
Somos Uno con el otro y uno en el otro.
Así que amando únicamente, serás amado, pues es el
amor que das el que recibes y no el que recibes es el que vivifica, cuanto más
amor des, más vivificarás: Solo lo que das es tuyo.
Edifica tu templo, edifícalo.

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