DE DONDE VIENE LA LUZ, DE AHÍ VENGO YO.
Debemos ser valientes para hallar a Dios, pues nadie
sabe que encontrará allí y por eso, por carecer de datos físicos es que nos
perdemos en las sombras bajo la ignorancia presuntuosa de un todo saber falso,
que se pierde bajo la mirada atónita de unos ojos físicos que solo perciben
sombras y más sombras. Maravillados nuestros ojos, nuestros sentidos se pierden
en un velo oscuro, corrupto, falso e insustancial, otorgándole vida a formas
falsas e ideas siniestras de falsos profetas y de diablos verdes con cuernos,
así nos perdemos.
De ahí, de donde viene la luz, de ahí vengo yo y “Yo
Soy” luz.
El Uno está en todos, la presencia del Padre único
está en todo, si contáramos las cosas, aún los dedos de nuestras manos,
comenzaríamos por decir, uno, dos, tres, cuatro, cinco hasta el infinito, pero
cada número es la suma del uno, multiplicándose, de esta forma el uno está en
cada uno a manifestar. Yo podría ser el número quinientos de una suma de seres
¿cuántas veces el uno entró en esos quinientos? A parte del número cinco que
parece el más sustancial, de todas maneras el uno, es decir el Padre está presente. El Padre es presente es Presencia aquí y ahora.
-“Yo Soy” la Presencia del eterno aquí y ahora.
-“Yo Soy”
acción, aquí y ahora.
Pero no basta, debemos desarrollar esa conciencia de
unidad, con el Uno en nosotros y con el Uno en los demás seres, es decir: una x
cantidad de seres, unificados por un propósito común, unificados por el Amor
del Padre , con la firme determinación y convicción desarrollada de vivirlo y
expresarlo en nuestras vidas, para nosotros y para los demás, pues todos
estamos en los demás, somos recreados mutuamente en la divina Mente de Dios, al
vivir para ti , no hay más “mi”. “Yo Soy” en ti y tu bienestar es mi propio bienestar,
mi amor estará en ti. La entrega es la
moneda de nuestra nueva era.

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